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la Casa Museo

Todas las obras que conformarán el núcleo de la Casa Museo del Greco en su apertura serán de propiedad pública: diecisiete tomadas del Palacio Provincial (entre los que encontramos el Apostolado y Vista y Plano de Toledo) y uno (San Bernardino) depositado en el Museo del Prado, de dónde consiguió también un deposito de cuadros que se suman a la subvención anual que le dará el Estado para el mantenimiento del museo. Ya en su primer gran proyecto museológico, dejará el Marqués huella de su perfil y de la incansable actividad que desarrollará a lo largo de toda su vida en pro de la difusión de la cultura en nuestro país.

A partir de este momento el Museo sufre diferentes actuaciones: en 1914 se crean cuatro nuevas salas en las dos plantas del edificio y, en 1921 se crea una nueva sala que albergaría quince cuadros más, cuatro de los cuales fueron donados por el propio Vega-Inclán. Un paso más en el crecimiento del museo se dará entre 1924 y 1925, con la construcción de una capilla absidial donde se instala un artesonado mudéjar y que albergará finalmente el retablo de San Bernardino.

Tras estas actuaciones se realizarían otras tres más en los años 1950, 60 y 80, ésta última supondrá una rehabilitación integral de los dos edificios y la renovación del espacio expositivo.

Fachada de la Casa Museo del Greco. Interior de la Casa Museo del Greco. Interior de la Casa Museo del Greco.